Arpía: el tipo de mujer que los hombres prefieren
Es un misterio. Ves chicos fabulosos saliendo con cada bruja… que sólo puedes preguntarte: “¿Qué rayos es esto? ¿Por qué se interesan tanto en esas arpías?” Pues resulta que las mujeres que no aguantan pulgas, que no piden disculpas por vivir enamoradas de sí mismas ni se esfuerzan por complacer a los hombres, tienen mucho más que ofrecer de lo que probablemente crees.
Quizás ésa sea la razón por la que el libro de Sherry Argov, Why Men Love Bitches (Por qué los hombres aman a las arpías), se vendió como pan caliente, y después le siguió Why Men Marry Bitches: A Wornan’s Guide to Winning Her Maris Heart (Por qué ellos se casan con arpías: guía para ganarte su corazón).
Uno de los mayores descubrimientos: “Los hombres secretamente admiran a las mujeres que no se guían por la regla de que debes ceder a todas sus exigencias para tenerlos contentos”, señala Argov. “Quieren una chica que no asuma un papel subordinado en la relación, y eso es algo que los intriga enseguida”.
Lee y entérate de por qué ellos hallan tan sexy a las arpías y, de paso, eleva un poquito tu perfil de chica mala.
Representan un reto
La bruja exuda esa clase de aura que grita: “Estoy totalmente fuera de tu alcance…” “Y nada es más atractivo para un hombre que una mujer que se siente orgullosa de ser quien es y de saber lo que quiere”, explica Argov. “En vez de preguntarse: ‘¿Le gustaré?’, o ‘¿qué pensará de mí?’, la bruja piensa: ‘¿Qué gano con tener a este hombre cerca?’”
Y por esa clase de seguridad que despliega, se sabe que no va a gastar su precioso tiempo rindiéndoles pleitesía a los hombres. De hecho, quizás hasta se muestre algo insolente con ellos… Y ¡bingo! Al instante ellos quieren acercársele. “Ansiamos lo que no podemos tener; eso es parte de la naturaleza humana, y más en el hombre soltero”, dice la sicóloga Belisa Vranich. “Una mujer difícil les parece una conquista mayor; por lo tanto, un premio mayor”.
Mateo8, de 31 años, ha tenido una sarta de novias arpías, desde que la primera, una exigente italiana que medía más de 1,80 m, le partió el corazón a los 17 años. Su novia actual, que es cuatro años mayor que él y tiene un alto cargo en su empresa, es propensa a “explotar” de buenas a primeras. Pero aunque sus exabruptos son impredecibles, Mateo la considera intrigante y sofisticada, y está dispuesto a aguantarle esos arranques ocasionales. “Le aguanto su malhumor y su arrogancia porque ella sabe lo que vale, y yo, de hecho, encuentro eso atractivo”, dice.
El reto mental que supone conquistar a una arpía también le resulta increíblemente sexy, porque el hombre, por naturaleza, es competitivo, explica Argov. “Ellos no quieren una mujer débil, demasiado sumisa o que busque novio porque no se siente completa sin un hombre al lado”, agrega la experta.
Ejemplo: Angelina Jolie. Siempre da la impresión de que no necesita a Brad -ni a ningún otro hombre-, lo que al parecer aumenta el interés de él. “El estímulo más grande para un hombre es llamar la atención de una mujer exigente, y él juzga eso por la facilidad con que ella se entrega a él y se esfuerza por mantenerlo satisfecho y contento”.
“No estés disponible para él todo el tiempo; no lo llames constantemente. Tampoco respondas sus e-mails enseguida ni le dejes largos mensajes que indiquen dependencia o inseguridad”, sugiere Argov.
Traducción: que sepa que tienes una vida plena que no gira a su alrededor. Déjalo con la miel en la boca, deseando más. Ellos asocian eso con el amor.
Se comunican cómo ellos
Quizás en el trabajo o en el mostrador del aeropuerto la arpía dé la impresión de ser ruda, pero para su hombre, ése es el modo de hablar que tiene sentido. No es la mujer chillona y regañona (que, a propósito, los hombres no resisten), pero tampoco anda de puntillas para decir lo que quiere, algo que a ellos les encanta, porque les permite saber lo que les espera. “A veces es más fácil para un hombre lidiar con una arpía que con una chica que parece ser demasiado emotiva o sensible, porque este último tipo de mujer lo confunde”, aclara Argov. “La mujer fuerte sabe lo que quiere y es capaz de expresarlo más fácilmente. Por eso, obtiene lo que desea”.
Además, él puede saber exactamente dónde está parado en la relación. “Admitámoslo: hay hombres tan poco receptivos, que necesitan que les den con un ladrillo en la cabeza para entender”, dice la experta en comunicación Loma McLaren, que imparte clases de reafirmación personal para mujeres.”Si ellos no tienen que andar adivinando lo que sus chicas quieren, se quitan un gran peso de encima”.
Miguel, de 30 años, explica la increíble atracción que ejerce una chica que resulta inequívocamente franca y que no siente vergüenza de serlo. “Esas mujeres no andan con jueguitos emocionales”, dice. “Así la relación es más fácil porque no gastas energía mental descifrando lo que de veras ella quiere, ni tampoco tienes que atormentarte pensando en cómo transcurrirá la próxima conversación entre ambos”.
Sé directa; di lo que piensas y no juegues ni esperes que él te lea la mente. “Expresar lo que quieres sin rodeos puede resultarte difícil porqueno quieres parecer exigente, pero tienes que empezar a hacerlo desde el comienzo de la relación porque mientras más tiempo pase, será peor”, dice la terapeuta Beth Sherman, de Chicago. Y cuando al fin decidas hablar claramente, evita portarte como una damisela en apuros. “Sé breve y concisa, y resume lo que quieres decir sin quejarte ni poner una voz lastimosa o temblorosa”, sugiere Argov. “Cuando él ve que te estás poniendo emotiva, enseguida siente que tiene el control en sus manos”.
Se cuidan y se quieren mucho
No hay hombre que quiera atención las 24 horas, los 7 días de la semana, aunque él te haga creer lo contrario. “La arpía no deja que su chico monopolice lo que hay en su vida y en su cabeza”, señala Argov. “Para ella, sus necesidades tienen prioridad y ella misma las resuelve”.
Por ejemplo, si ha tenido un mal día en el trabajo, puede que cancele sus planes con él porque no tiene ganas de deslumhrar a nadie esa noche. Quizás prefiera quedarse en casa, servirse una copa de vino y darse un baño de burbujas, o irse sola a una exposición artística. ¿Por qué? Porque eso es lo que desea.
Y el beneficio es que de esa forma él se esfuerza más por complacerla. “Cuando empecé con mi novia y la invitaba a salir, a veces me decía que no podía porque tenía clases de yoga o porque tenía que ir a cenar con una amiga”, cuenta Juan, de 28 años. “Era frustrante, porque las demás novias eme había tenido hasta entonces lo dejaban todo para venir conmigo. Pero lo que hacía esta chica me atraía y me atrae cada vez más. Ella vive su vida, y ésa es una de las cosas que me mantienen interesado”.
Conlusión: la arpía no deja de ser ella. “No pierde sus amistades ni abandona sus hobbies. Tampoco se somete para darle gusto al hombre”, dice Argov. “La cosa funciona al revés: la persona que menos depende de la relación automáticamente atrae más a la otra”.
AI ocuparte primero de tus cosas, evitas que el hombre te controle”, dice Argov. La fórmula mágica a adoptar: da un poquito y después manten la distancia. Quizás se pongan de acuerdo para ver una película el sábado por la noche (aquí estás dando un poquito), pero el fin de semana siguiente vas a salir con tus amigas. Descifra su patrón, pero no dejes que él adivine el tuyo, porque entonces serás predecible.
Imponen sus límites
Lo más gracioso de los hombres es que aunque viven con un miedo perpetuo de que los atrapen haciendo alguna travesura, les gusta andar con mujeres que impongan límites y les digan: “¡Para!” si se pasan de la raya. “Si ellos no ven fronteras empiezan a sentirse a la deriva en la relación”, explica Patricia Farrell, autora de How to Be Your Own Therapist (Cómo ser tu propia terapeuta).
Al mantenerlo bajo control también le das gusto a su lado pragmático. “Es más fácil para un hombre razonar: ‘Ella me mataría si se entera de que fui a un club de stríppers’, que decirse: ‘Es incorrecto que haga esto y me sentiré culpable si lo hago’ “, dice Vranich. “Quizás no siempre lo admitan, pero a ellos les gusta que les impongan reglas. Mientras ella no se comporte como su madre, al hombre le atrae mucho saber que está con una mujer que no le aguantará excesos ni le pennitirá hacer lo que se le antoje”.
Alberto, de 34 años, se tropezó con la horma de su zapato. “Mantengo amistad con muchas de mis ex. Y una de ellas, Katia, me llamó en un momento en que estaba en el sofá con Nadia, mi nueva novia. Katia me dijo que ese fin de semana estaría de visita en la ciudad donde vivo y quería ver si podía quedarse en mi apartamento unas noches. Le dije que estaba bien, que yo me estaba quedando en casa de mi novia. Cuando colgué, Nadia me miró a los ojos y me dijo: ‘Tienes que llamarla y decirle que no ¡ahora mismo!’ Me di cuenta de que si quería seguir con ella, algo que sí deseaba, había un límite que no podía traspasar-”.
Hazle saber claramente a tu hombre que sus actos tienen consecuencias, manteniéndote firme en tu posición. “Por ejemplo, si él siempre está atrasado y ya le has dicho que la próxima vez no lo esperarás, cumple tu promesa y sal sin él”.
Recuerda: no puedes gritarle ni ponerte emotiva porque con eso estás gratificando su mala conducta al darle atención. Sólo dile que rectifique y deja de hablar del asunto”, aconseja Argov. “Eso demuestra control y seguridad”.
No son ‘fáciles”
“Lo que los hombres no quieren que las mujeres sepan es que ellos, casi inmediatamente, las ubican en una de estas dos categorías: chica para pasar’ el rato o chica a largo plazo”, dice Argov. “En cuanto te ponga en la del buen rato, es casi imposible cambiar de categoría”.
La arpía está muy consciente de esto, por eso se cuida de no darse fácilmente. Pero no te equivoques, no se trata de ser puritana. “Es saber cuidarse”, aclara Argov. “Ella exige que él la trate como una chica que cae en la categoría de ‘a largo plazo’, y muchas veces eso implica revelar su sexualidad poco a poco”.
Escucha lo que dice Tomás, de 26 años: “Al saber que ella no es una mujer que se deja conquistar fácilmente y de la que no puedo sentirme completamente seguro, me esfuerzo más por llamar su atención, y me resulta mucho más romántico cuando por fin me invita a irme a su casa con ella”.
Pero luego de meterse en la cama con un hombre, la arpía tampoco cambia. “Después de tener sexo, ella se sigue comportando como si la relación fuera nueva”, confirma Argov. “Los hombres esperan que tú desees cierto nivel de compromiso una vez que han llegado al colchón, y quizás traten de ponerte a prueba imponiendo cierta distancia, dejando de llamarte como te prometió o cambiando de planes a última hora”
ok, mira las arpias te seducen como si fueran mujeres normales (ojo ellas te buscan normalmente si tienes dinero o bellesa), se entregan a ti “sentimentalmente” y te dan sexo fogoso, te dan su amor “en apariencia”, pero son psicopatas, a lo ultimo te destrullen (manipulan en todos los sentidos y si no obedeces te engañan con otro tipo por vengarse, te dicen que no les das lo que quieren, te dicen que eres infiel aunque no lo seas, etc) y todavia te separan de la sociedad (familia, amistades, etc)
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* Las arpías… somos las mejores..un beso.